SAMIA: Un set a la vez, una comunidad a la vez
SAMIA no necesita presentación en las pistas que pisan el perreo, la global bass, el house y las frecuencias rebeldes que incendian fiestas desde Montreal hasta CDMX, desde Seúl hasta Milán. Fundadora de Porquería Party y residente del colectivo Diaspora, su recorrido se siente tanto en festivales de talla internacional como en espacios íntimos donde se celebran las disidencias con ritmo y resistencia.
Dante Salas
5/1/2026


Con una carrera que desafía fronteras y géneros, quisimos hablar con SAMIA no solo sobre su trayectoria, sino también sobre temas que nos atraviesan como comunidad: la urgencia de espacios seguros, la memoria de Bere y Miguel, y la necesidad de visibilizar a mujeres y disidencias en los escenarios.


¿Cómo nació el nombre "SAMIA"? ¿Tiene algún significado personal o simbólico para ti?
Mi nombre completo es Samia Liamani. Mis padres son de Argelia, por eso tengo un nombre árabe. Siempre he sentido que mi nombre tiene fuerza y personalidad propia, así que nunca sentí la necesidad de crear un alias artístico.
¿Qué hay detrás del nombre Porquería Party? ¿Por qué nombrar así un proyecto que ya se ha vuelto un símbolo de libertad y diversidad?
El nombre nació como una ironía. Muchas veces, cuando ponía la música que amo, la gente me decía “quita esa porquería”. Y para mí, esa “porquería” era exactamente lo que hacía que la gente se moviera, se soltara y bailara de verdad. Me di cuenta de que muchas veces el rechazo hacia ciertos géneros no tiene que ver con la música en sí, sino con prejuicios culturales o sociales. Si no es para ti, está perfecto pero eso no la hace menos válida.
Porquería Party nació como una reapropiación de esa palabra: convertir la crítica en identidad y crear un espacio donde lo diferente no solo es aceptado, sino celebrado.
Es un espacio para sentirse libre: ensuciarse, sudar, bailar sin pena. Me encanta ver que mucha gente llega sola a la fiesta y termina yéndose con diez amigos nuevos. Siempre hay una diversidad muy visible en el público, pero también un amor compartido por el momento y por la música y la energía.
¿Cuáles fueron tus primeros acercamientos a la música y qué te motivó a comenzar a tocar?
La música siempre ha sido algo muy natural en mi vida. Crecí en Montreal, una ciudad profundamente multicultural donde conviven muchas culturas distintas, y desde pequeña estuve expuesta a diferentes sonidos a través de los viajes, de mi familia y de las comunidades que me rodeaban.
Mi primera gran influencia fue mi hermana y también la escena de baile hip-hop. Pasé muchos años bailando con un crew DIY, practicando constantemente. Cuando creces bailando así, desarrollas una relación muy física con la música y empiezas a buscar sonidos nuevos desde muy joven.
También fui un poco “club kid” desde chica. Siempre estaba bailando y tenemos las fotos para probarlo. Me subía al escenario y bailaba toda la noche con tanta energía que algunos DJs que venían a tocar a Montreal terminaban recordándome. Los venues me dejaban hacer lo mío porque era pura pasión por la música.
En esa época también tenía un blog de música llamado: GOLDZMINE, donde escribía sobre los artistas que me gustaban y llegué a entrevistar a muchos de ellos. Fue una forma muy especial de acercarme a la industria musical y de aprender desde el lado del periodismo y la cultura.
También tomé muchas clases de piano y teoría musical, algo que después terminó ayudándome mucho como DJ. Por ejemplo, no necesito depender de que los CDJs me digan en qué tono está una canción para mezclar, confío en mi oído.
De hecho, recibí mis primeras tornamesas cuando tenía 12 años. Pero durante mucho tiempo me faltó la confianza para dedicarme completamente al DJing porque era un ambiente muy dominado por hombres. Incluso hubo oportunidades que rechacé en ese momento. Con el tiempo entendí que ese lugar también era para mí.


¿Cómo describirías el proceso de curaduría de tus sets? ¿Qué buscas provocar en el público con tus selecciones?
Creo que una buena curaduría viene con la experiencia. No suelo preparar mis sets de manera rígida, pero sí me gusta imaginar quién va a estar en la pista y qué tipo de momentos se podrían crear con ciertas canciones.
Es un proceso muy divertido para mí. Cuando estoy seleccionando música me emociono muchísimo porque puedo imaginar el momento en el club y la reacción de la gente. A veces incluso llego con canciones recién descargadas diez minutos antes de subir al escenario, simplemente porque sentí que tenían la vibra correcta.
Después de tantas horas tocando, creo que una de mis mayores fortalezas es leer la energía del público. Me gusta adaptarme a quién está en la pista y dejar que cada tipo de persona tenga su momento dentro del set. I want people to feel seen!
¿Por qué elegiste los géneros que sueles tocar y qué tienen en común a nivel emocional o político?
Nunca he sentido que elijo géneros de una forma muy rígida. Más bien me atraen sonidos que tienen una energía muy clara para el cuerpo, es decir música que hace que la gente quiera moverse, sudar y soltarse en la pista.
Muchos de los géneros que toco nacen de comunidades específicas y de historias culturales muy fuertes: el Caribe, África, Latinoamérica, escenas diaspóricas. Para mí eso es lo que los conecta, más allá del ritmo o el BPM. Son músicas creadas para la comunidad, para el baile y para compartir un momento colectivo.
A nivel emocional, siempre busco música que tenga intensidad, groove y personalidad. Y a nivel político, creo que simplemente dar espacio y visibilidad a estos sonidos en distintos contextos ya es una forma de reconocer de dónde vienen y el impacto cultural que tienen.
¿Qué significa para ti la música? ¿Qué sientes cuando estás frente a un público en el escenario?
Para mí la música es conexión. Es una de las pocas cosas que puede reunir a personas muy distintas en un mismo momento y hacer que todos se entiendan sin necesidad de hablar.
Creo que por eso mucha gente se siente cómoda yendo sola a mis shows. Saben que, de alguna manera, todos terminamos conectando en la pista.
No importa si el público es de 100 personas o de 5,000. Siempre intento que se sienta como una house party, algo cercano y humano.
Hace poco tocamos en el Festival Bahidorá con Diaspora y logramos exactamente eso. Había muchísima gente, pero al mismo tiempo se sentía íntimo, como si todos estuviéramos compartiendo el mismo momento. Fue algo realmente hermoso.
Has estado presente en escenarios tan diversos como Igloofest, Bahidora, ¿Qué elementos consideras indispensables en un set tuyo?
Lo inesperado. Me gusta doblar un poco las reglas, y cuando me invitan a tocar la gente ya sabe que eso viene con mi propuesta. Pero al final, la energía del público nunca miente.
Por ejemplo, SIC siempre ha sido un club muy tradicional de música electrónica, pero desde el inicio me dejaron entrar y hacer mi propuesta de Global Sounds mucho más fluida. Lo mismo pasó en Igloofest, que también suele ser muy electrónico: ahí toqué un set de reggaetón mezclado con electrónica y perreo.
Esa mezcla es algo que también llevo a mis sets de house. Al final del día, creo que a la gente le resulta refrescante cuando un DJ se permite romper un poco las reglas y conectar distintos mundos musicales.
También me gusta incluir sonidos que a veces no están representados en ciertas escenas. Por ejemplo, estoy casi segura de que fui de las primeras DJs en tocar géneros como kompa, bouyon, batida, kuduro o música árabe en escenarios más grandes en la Ciudad de México.
En ese momento eran sonidos que casi no se escuchaban en el circuito de clubs aquí. Pero con el tiempo, muchos DJs empezaron a descubrirlos también, y ahora es mucho más común escucharlos en la escena nocturna. Para mí eso es algo muy bonito, porque significa que la cultura musical sigue expandiéndose y que la gente está abierta a bailar cosas nuevas.


Como revista, nos importa impulsar más lineups que visibilicen a mujeres y disidencias. ¿Qué cambios has notado en la industria en ese sentido? ¿Qué falta por hacer?
Creo que hemos avanzado mucho, y me encanta ser parte de fiestas queer o lineups con una fuerte representación femenina. Dicho eso, en el mainstream todavía sigue siendo un problema, y justamente ahí están muchas de las oportunidades más grandes, llas que realmente pagan las cuentas. Es el Mes de la Historia de la Mujer, y justo hoy vi a algunos DJs muy grandes publicar con orgullo lineups completamente masculinos, con veinte hombres seguidos. La verdad es que la cultura del nightlife no existiría sin las mujeres y la comunidad queer, así que ya es hora de que se nos dé el respeto que merecemos. En el futuro, me encantaría seguir viendo más representación queer y femenina también detrás de escena: en roles de booking, en agencias, en la organización de festivales, y por supuesto ver a más mujeres produciendo música.
Tu presencia ha sido constante tanto en Norteamérica como en Latinoamérica. ¿Qué te inspira de estas escenas? ¿Dónde sientes más conexión?
Siento que mi carrera como DJ no habría sido posible sin la escena mexicana, por muchísimas razones. El hecho de que la Ciudad de México sea una ciudad tan grande y con una cultura de fiesta tan fuerte me ha permitido tocar muchísimo, en muchos contextos y géneros distintos, y realmente poner mis 10,000 horas.
Aquí he podido desarrollar sets muy diferentes: desde afrohouse hasta reggaetón o sets de Global Sounds. En muchas otras ciudades del mundo, tomaría quizás diez años tener esa misma cantidad de tiempo tocando frente al público.
El amor, el apoyo y el sentido de comunidad en México es algo muy especial. Es difícil incluso ponerlo en palabras porque es una energía muy poderosa. La parte más difícil de cualquier carrera creativa es no rendirse y seguir adelante. El público mexicano siempre me empuja a ser mejor y a trabajar más duro, y me encanta compartir la pista de baile con ustedes.
No soy mexicana, pero siempre voy a representar a México como mi ciudad base, no para quitarle espacio al talento mexicano, sino para reconocer y respetar la plataforma que México me ha dado.
Como dicen aquí: “los mexicanos nacen donde quieren”, y la verdad es que yo sí me siento bien mexicana. 🤍
Si tuvieras que describir el futuro que sueñas para la cultura del club, ¿cómo sería?
Creo que el futuro del nightlife está en los Global Sounds. Para mí, significa diversidad en todo sentido: diversidad en los sonidos que escuchamos, en los lineups y también en la gente que llena la pista.
Es algo que ya existe y que está creciendo muy rápido. Creo que en los próximos años veremos la escena de Global Sounds ocupar escenarios más grandes y tener una presencia mucho más fuerte en festivales y eventos importantes alrededor del mundo.
También sueño con una cultura de club basada en COMPARTIR: compartir música, culturas, energía y descubrimiento. La pista de baile siempre ha sido un punto de encuentro, y creo que el futuro será aún más abierto, diverso y conectado.


¿Qué consejo le darías a lxs artistas emergentes que apenas comienzan o que quieren atreverse a entrar a esta industria?
Sean auténticxs y mantengan una mentalidad de abundancia. La gente percibe la energía, así que es muy evidente cuando alguien solo intenta usar a los demás o sacar algo de ellos. Cuando te mueves con amabilidad y con un amor genuino por lo que haces, las oportunidades llegan. Apoyen a sus colegas. El éxito de otras personas no le quita nada al tuyo.
Enfóquense en la visión grande. Si se quedan demasiado atrapadxs en la etapa en la que están ahora, es muy difícil avanzar. Hace poco toqué en un festival y fue increíble darme cuenta de que ya tenía todo mi branding desarrollado: desde los logos y las tipografías hasta la forma en que me visto y los pequeños detalles que hacen que un DJ set se sienta muy SAMIA.


